Los expertos auguran un brillante futuro para la energía solar

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La energía solar, y más concretamente, la termoeléctrica o termosolar, jugará un papel cada vez más importante en el abastecimiento de electricidad a escala global, según un reciente informe de Greenpeace.

Es una bola incandescente de plasma con un diámetro 109 veces el de la Tierra, y está a unos 150 millones de kilómetros de distancia. Hablamos de nuestro Sol. Una fuente prácticamente inagotable que nos proporciona, cada 10 días, más energía que todas las reservas conocidas de petróleo, gas y carbón. El reto es explotarla al máximo. Y la buena noticia es que, gracias al a investigación y el desarrollo de la tecnología termosolar, estamos aprendiendo a aprovechar la energía del Sol de forma cada vez más eficiente.

En el informe Energía solar termoeléctrica, perspectiva mundial 2016, Greenpeace Internacional, SolarPaces y la asociación Estela lanzaron unas previsiones muy alentadoras respecto al futuro de la energía termosolar. Para el 2030, la energía solar termoeléctrica podría suministrar hasta el 6 % de la demanda de electricidad global. Pero aún hay más, porque los expertos responsables del estudio duplican ese porcentaje para el año 2050, alcanzando el 12 % de toda la electricidad producida a escala planetaria. Eso sin tener en cuenta los datos de generación de energía solar fotovoltaica.

 

¿Qué es la energía solar termoeléctrica y en qué se diferencia de la fotovoltaica?

La tecnología termosolar es la que aprovecha la energía del Sol para generar calor. Esa energía térmica se emplea para producir vapor de agua, que a su vez mueve una turbina que produce electricidad.

Por su parte, la fotovoltaica es una tecnología completamente distinta, que convierte la energía solar en electricidad debido al efecto fotoeléctrico, o en otras palabras, a la corriente que se genera cuando la radiación solar choca con determinados materiales semiconductores.

Ambos procedimientos están en constante desarrollo. La energía solar termoeléctrica cuenta con mejoras constantes en sus dos vertientes, la tecnología de torre y la cilindroparabólica. La fotovoltaica está sometida a procesos de mejora de la eficiencia de las células fotovoltaicas, encargadas de absorber la máxima porción posible de energía solar.

La energía solar fotovoltaica tiene como ventaja principal su bajo coste. La termosolar, que es una tecnología gestionable que permite adaptar la producción a la demanda. Pero lo cierto es que, si bien la fotovoltaica es óptima para el autoabastecimiento, para que la energía solar sea una opción de suministro eléctrico real que pueda proveer a ciudades enteras en todo el mundo, la termoeléctrica es la que presenta un mayor potencial.

 

“Ariostato”; la innovación en la tecnología termosolar al servicio de la eficiencia energética

Una de las innovaciones más importantes en la industria de la energía solar termoeléctrica llega de la mano de ARI Solar, una empresa sevillana que ofrece servicios de consultoría y soluciones de ingeniería en el campo de las energías renovables, y que ha desempeñado proyectos en diversos países.

ARI Solar, empresa invertida por KIC InnoEnergy dentro del programa Boostway, ha desarrollado una solución que consigue abaratar los costes de fabricación de los materiales, instalación y operación en las centrales de energía termosolar de torre. Mediante innovaciones en el diseño del heliostato (espejos que siguen la orientación del sol para reflectar la mayor cantidad posible de luz solar hacia la estructura receptora del centro), ARI Solar no solo consigue que la energía solar termoeléctrica sea hasta un 20 % más barata, sino que permite aprovechar más la energía de recibimos de nuestra estrella, aumentando la productividad. La empresa ha bautizado a su ingenio del diseño como “Ariostato”.

El proyecto ha despertado un gran interés desde el principio y, de hecho, ARI Solar fue nombrada Mejor Oportunidad de Inversión por la IESE Business School el pasado 31 de abril, en la New Energy Impact Competition, en Barcelona.

Iniciativas como la del Ariostato son de vital importancia para aumentar la eficiencia energética de la energía solar y su competitividad respecto a la producción eléctrica basada en combustibles fósiles, así como para reducir la brecha entre los costes de la fotovoltaica y la termosolar.

Una tecnología a la que le espera un futuro tan brillante como nuestro Sol.